La verdad es que la mayoría de las funerarias consideran que su función principal es el manejo de restos. Nosotros, en cambio, concebimos nuestro trabajo en dos partes: la física y la emocional. La parte física abarca los entierros, las inhumaciones y la colocación de urnas. La parte emocional consiste en acompañar a las familias para crear experiencias de sanación. Nuestro entorno tranquilo e íntimo se convierte en un lugar donde las personas encuentran consuelo, renovación y unión. Y esa es la parte más gratificante de nuestro trabajo.